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Tratamientos y mejoras de las piedras preciosas

 

El tratamiento y mejora de las piedras preciosas ha existido por cientos y cientos de años. La primera documentación de tratamientos fue presentada por Pliny “el anciano”. Dos mil años después, muchos de estos tratamientos están todavía vigentes en la actualidad. Algunas mejoras que realzan la naturaleza no pueden ser detectadas y son permanentes; esto proporciona al mercado de gemas una amplia gama de piedras hermosas. Otros tratamientos producen cambios dramáticos en la misma gema o en su claridad; el mejor ejemplo de esto seria la transformación de un topacio incoloro a un topacio azul gracias a la radiación y el calentamiento. Algunos tratamientos son menos estables y deben ser evitados por el comprador experto. A continuación se describen algunos de los tratamientos más comunes, cabe aclarar que esto es sólo la punta del iceberg. 

En el pasado los tratamientos de las gemas eran usualmente realizados por el cortador, se buscaba que el valor del producto terminado fuera lo mas elevado posible. En la actualidad, hay centros como Bangkok en Tailandia en donde se tienen instalaciones especializadas para el tratamiento de gemas. El tratamiento del calentamiento del corindón (rubíes y zafiros) es un excelente ejemplo. Los tratamientos de calentamiento del corindón (tanto el simple como el calentamiento con un flujo, como el berilo) son usualmente hechos antes del corte y pueden ser imperceptibles.

Tratamientos y fijación de precios

Hay algunas gemas que no existirían de no ser por los tratamientos. La abundancia del citrino, en tonos amarillo, dorado y naranja es el resultado del calentamiento de la amatista. El citrino que se da de manera natural es muy raro. Si no fuera por los tratamientos la piedra sería mucho  más costosa de lo que en realidad es.

Gracias al tratamiento de calentamiento se puede satisfacer la demanda de tanzanita en tonos violeta y azul o de topacio rosa. Es tratamientos no son sólo aceptables, sino necesarios para mantener los productos disponibles y a un precio accesible.

La demanda reciente de zafiros y rubíes sin calentar ha ocasionado un incremento de entre el 50-100% en el precio. ¿Querrá decir esto que una piedra  no tratada es más hermosa? ¡NO! En la mayoría de los casos las mejoras con el calentamiento ayudan a que la piedra sea más bella; el precio elevado se debe a lo raro que es que la piedra no sea tratada.

Calentamiento

El calentamiento es el tratamiento más común. Puede ocasionar que el color de una gema se abrillante, obscurezca o cambie completamente.  Puede contribuir  a la mejoría de la claridad y el brillo. Su detección sólo puede realizarse en un laboratorio por observadores y en condiciones normales es usualmente irreversible. Los rubíes y zafiros que no han sido calentados contienen agujas microscópicas o pequeñas burbujas de gas en bolsillos de líquido que son evidencia que los laboratorios pueden utilizar para garantizar que las piedras no han sido calentadas. Si estas piezas poseen un fino color, incrementaran su costo debido a su rareza.

Dentro de las últimas décadas, se descubrió por accidente, que si los zafiros se calentaban junto con un flujo continuo de berilio, el color del zafiro podía cambiar dramáticamente.

Las siguientes gemas son normalmente tratadas con calor: Tanzanita, citrino, topacio rosa, aguamarina, turmalina paraiba, apatita, rubí, zafiro, zircón (azul e incoloro).

Aceitado

El aceitado de la esmeralda es universal, pero no todas las esmeralda se aceitan (los especimenes finos que no se han tocado pueden tener precios exorbitantes). Cuando se extrae la esmeralda en bruto se tira a un barril de aceite; cuando se corta, se utiliza aceite como lubricante. El aceite incoloro penetra las fisuras de la superficie de las esmeraldas. Cuando las fracturas contienen aceite son menos perceptibles. Para completar este proceso, el aceite es presurizado dentro de las fisuras de la piedra ya pulida.  Esto es algo que muchas veces debe aceptarse, ¡es del modo que es! La única manera en la que se puede encontrar una esmeralda que no ha sido aceitada, es buscar una piedra que no tenga fracturas en la superficie, así el aceite no podría entrar en la piedra. Si el color es igual, obviamente se pagaría más por una esmeralda que no posee fisuras en la superficie; simplemente tendría menos inclusiones. Si originalmente una esmeralda posee fisuras que alcanzan la superficie, se puede colocar en un limpiador de vapor o un ultrasonido para que el aceite pueda ser filtrado y se fracture. Esto provocaría que las inclusiones de la superficie se vieran blancas y, por lo tanto, fueran más notorias. En este caso la piedra se puede aceitar nuevamente.

Recientemente, he leído artículos que comentan que otras piedras como el rubí, la alejandrita, otras variedades de crisoberilo y el granate demantoide han sido tratadas con aceite y resinas para hacer que las inclusiones de la superficie sean menos videntes. En ocasiones se pueden utilizar también aceites con color en esmeraldas y rubíes. La idea es añadir color mientras se desaparecen las fracturas. Es importante evitar la adquisición de estas gemas debido a que no se puede juzgar su verdadero color o saber en realidad que tan mal están las fracturas.  Afortunadamente esto no es común y es difícil encontrarlo si se tiene un distribuidor confiable y de buena reputación. Se pueden utilizar resinas sintéticas para rellenar las fracturas que alcanzan la superficie y es común que se utilicen endurecedores para hacer el proceso más permanente. El uso de estas resinas con endurecedores no es considerado un tratamiento aceptable. 

Irradiación

Significa someter cierto material a la acción de partículas subatómicas o a la radiación. En algunas ocasiones la irradiación va seguida del calentamiento para mejorar o cambiar el color de una gema. En los Estados Unidos las gemas irradiadas son reguladas por la Agencia Regulatoria Nuclear para asegurar  que no hay radiación residual dañina. Lamentablemente no se puede asegurar este tipo de protección si se compra en otro  país

A pesar de que el topacio azul se presenta naturalmente, es bastante raro y posee un color pálido, hoy en día la irradiación del topacio azul ha creado tonos que no se encuentran en la naturaleza; los precios son bastante razonables ya que hay mucha competencia en el mercado. Aunque es posible que encuentre un topacio azul sin tratamiento, seguramente su precio será muy parecido al de un topacio imperial. También se puede irradiar la turmalina para cambiarla de un rosa pálido a un rojo intenso; siendo casi imposible de distinguir entre una gema tratada y una natural. Los diamantes incoloros pueden ser irradiados y calentados   para transformarlos en verdes, amarillos, azules, cafés y rosas. Estas piedras son muy comunes. Los diamantes irradiados se venden a un precio mucho menor que los coloreados naturalmente y poseen un color, claridad y tamaño bastante similar. Las perlas también pueden ser irradiadas  para producir colores gris y azul, pero es mucho más común teñirlas. Las perlas irradiadas se venden casi al mismo precio que las teñidas, el cual es mucho menor que el de las perlas de colores. Algunas variedades de  cuarzo y espodumena son irradiadas y calentadas para producir colores dramáticos y muy deseables.

Teñido

Si no fuera por las tinciones seguramente no habría ónix negro; aunque cabe mencionar que se ha mencionado la existencia de calcedonia negra en Namibia e Iran. La calcedonia, mejor conocida como ágata, es comúnmente teñida de azul, verde o naranja y suele ser tallada o cortada en cuentas. Esto esta bien, ya que hay algunas piezas hermosas que utilizan este tipo de gemas y a nadie le importa que no sean naturales.

Las perlas cultivadas japonesas que crecen en una ostra Akoya (que pueden alcanzar más 10 mm), poseen una selección de colores muy limitada. Si se les encuentra en tonos gris obscuro, azulado, violeta o casi negro, es muy probable que estén teñidas. Con el fin de satisfacer la alta demanda de perlas cultivadas de color rosa, se han empezado a teñir algunas en este tono, para detectar esto sólo se tiene que buscar las áreas con hoyos o imperfecciones que muy probablemente tendrán una mayor concentración de tinte.  Por otro lado, las perlas cultivadas en el mar del sur y que son generalmente más largas que las japonesas, pueden crecer naturalmente con una gran variedad de colores exóticos debido a que provienen de diferentes variedades de ostras. Las perlas negras tahitianas son un excelente ejemplo de perlas naturales. Las perlas cultivadas de colores exóticos tendrán un precio mucho mayor que el de las teñidas.

El teñido de  la calcedonia y de las perlas prevalece, es permanente y aceptable. Estos colores no se presentan naturalmente, por lo que no hay que decepcionarse. El teñido de otros materiales como el jade, lapislázuli, turquesa, coral, rubíes, esmeraldas y zafiros puede ser menos aceptable. Generalmente, estos materiales son teñidos para ocultar defectos. Saber si un lapislázuli ha sido teñido es fácil, sólo se necesita frotarlo con un algodón ligeramente humedecido con quita esmalte; si esta teñido, el color azul se quedara en el algodón. Las piezas de turquesa o lapislázuli teñidas son mucho más baratas que las naturales, aunque en realidad el precio de este material natural es bastante aceptable, así es que por qué arriesgarnos a comprar una pieza de calidad inferior? El lapislázuli teñido pintara la ropa del portador, lo cual no es nada fácil de remover. El jade teñido es un poco más complicado de detectar, por lo que es necesario dudar un poco si el precio es “muy bueno”. Existe una herramienta de precio muy accesible llamada Filtro Chelsea y algunos filtros de esmeraldas pueden ser de algún modo útiles para detectar el jade teñido, pero lo sofisticado del blanqueado y la impregnación del polímero de la jadeita puede ser extremadamente difícil de detectar sin la ayuda de un análisis espectrografito. Las cuentas de coral también pueden ser teñidas, es necesario sospechar del coral que tiene un color muy intenso y que además posee un precio muy accesible.