Historia del Rubí Timur

El famoso rubí Timur en realidad no es un rubí, sino una espinela. Posee un peso aproximado de  352 quilates y fue considerado el rubí más grande del mundo hasta 1851. Fue presentado a la reina Victoria por la East India Company en Octubre de 1851 y se ha mantenido dentro de la Real Familia Británica desde entonces. Este rubí posee una larga y colorida historia.

Timur fue un conquistador tártaro, quien se cree adquirió el rubí cuando saqueó Delhi en 1398. Permaneció en India por poco más de un año antes de regresar a Samarkand con el rubí formando parte de sus nuevas posesiones de guerra.  El rubí  fue heredado por su hijo, Mir Shah Rukh y posteriormente por su nieto, Mirza Ulugli Beg.

Durante su reinado hubo varias guerras en contra de los persas y después de una de estas, el rubí cayó  en las manos  de Shah Abbas I de Persia, quien en 1612 le dio el rubí a un amigo cercano, Jahangir, Emperador Mogol de India.

Jahangir mandó grabar el rubí con su nombre y el de su padre, Akbar. La leyenda dice que cuando su esposa favorita lo reprendió por desfigurar una piedra tan hermosa, él le contestó: “Seguramente esta piedra hará que mi nombre pase a la posteridad más que cualquier historia escrita. La casa Timur puede caer, pero mientras haya un rey, esta piedra le pertenecerá”

Así sucesivamente, todos los dueños de la piedra fueron inscribiendo sus nombres en ella hasta Mohomed Farukh Siyar. El sucesor de este último emperador de Delhi en grabar su nombre en la gema fue Nadir Shah, quien saqueó Delhi in 1739 y la llevo junto con otras joyas famosas a Isfahan.

El grabo lo siguiente en la piedra:
“Este es el rubí de entre  25,000 joyas genuinas del rey de reyes, el Sultán Sahin Qiran (Timur), que en el año 1153 (1740 DC) de la colección de joyas de Hindustan llega a este lugar (Isfaham).

La última inscripción hecha en el rubí Timur fue de Ahmad Shah, quien fue el comandante del ejército de Nadir Shah en el tiempo de su asesinato en 1747. Él intentó llegar al trono, pero sólo logró apropiarse de un gran botín, el cual llevó consigo en su viaje para encontrar Afganistán.

Sin embargo, la piedra regresó nuevamente a la India cuando el rubí pasó eventualmente a su nieto Shah Suja. Expulsado de su hogar natal, se refugió en el Punjab, donde Ranjit Singh, el León de Punjab, lo forzó a entregar la gema.

Como muchas de las piedras famosas del oriente, el rubí de Timur viajó a Inglaterra junto con una gran colección de joyería hindú, tomada del tesoro de Lahore en 1849  cuando la Gran Bretaña anexo a Punjab a su imperio.

La reina Victoria quedó muy complacida con su obsequio –ella particularmente admiraba los rubíes- el 23 de Octubre de 1851  escribió en su diario: “son cabujones, sin cortar, sin colocar, pero perforados. Uno de ellos es el más largo del mundo, un tanto más impresionante que el Koh-i-noor!

En Abril de 1853 Garrards utilizó cuatro de estos “rubíes” en un collar de oro esmaltado con diamantes incrustados “de diseño oriental”, con pendientes de diamante también de Lahore. Al centro del collar se ubicó la enorme piedra rosa de 352 quilates que agradó tanto a la reina Victoria. Dos meses más tarde, Garrards ajustó el collar para que la piedra pudiera ser removible y utilizada como broche, alternando así su espacio en el collar con el diamante Koh-i-noor.