Esmeralda Sintética

Gracias a la fusión por llama, método creado por el químico Francés Verneuil, fueron producidas en 1907 las primeras piedras sintéticas,  el zafiro y el rubí. Lamentablemente, este método no podía ser utilizado para producir esmeraldas sintéticas; por lo que tuvieron que pasar 30 años antes de que el químico Americano, Carroll Chatham, realizara la primer síntesis de esmeraldas.

Chatham fue un brillante químico que desarrolló un particular interés por la creación de gemas sintéticas a muy temprana edad.  Durante su adolescencia trató de crear diamantes sintéticos a través de la disolución de grafito en hierro fundido. Lamentablemente, cuando trató de producir un enfriamiento rápido por medio de la inmersión en nitrógeno líquido, la explosión que resulto de esto, destruyo las ventanas de todo su vecindario en San Francisco.

Gracias a la insistencia de su padre y de la policía de San Francisco, Chatham volcó su atención al desarrollo de cristales de esmeralda. En 1930 cultivó cristales de berilo incoloro y para 1935 cultivó su primer esmeralda, un cristal de un quilate, que se encuentra actualmente en el museo Smithsoniano.

La razón por la que el método de Verneuil no funcionó con las esmeraldas, es debido a que la esmeralda es un silicato de berilo y aluminio coloreado por cromo y es bastante difícil  disolver todos los componentes al mismo tiempo (algunos de ellos se evaporan antes de que los otros se hayan disuelto). La clave en el proceso de Chatham es un diluyente especial llamado “flux”: una combinación de ciertos químicos como óxido de litio, óxido de molibdeno y óxido de vanadio; que mantienen su estado líquido aún a altas temperaturas.  La receta secreta del “flux” de Chatham permitió que todos los componentes se disolvieran al mismo tiempo. Suspendió pequeños cristales en el flux caliente como base para el crecimiento de nuevos cristales. Aunque desarrollar cristales de tamaño comercial en este ambiente, puede tomar hasta un año.

En algunos aspectos, las piedras creadas por Chatham llegan a ser superiores a las esmeraldas naturales; debido a que éstas últimas,  pueden presentar muchas fracturas e inclusiones. A pesar de su  dureza (8 en la escala Moh) la esmeralda no se caracteriza por ser una piedra muy durable. Afortunadamente, las esmeraldas de Chatham no poseen ninguno de estos defectos.

Chatham no sólo fue un brillante científico, sino que además  fue un hombre de negocios muy astuto. Creo una compañía para la comercialización de sus esmeraldas y desarrolló la tecnología para crear rubíes, alejandritas, y zafiros azules y naranjas. Chatham murió en 1983, pero su hijo heredo sus negocios. Tan sólo unos años después del fallecimiento de Chatham, su compañía logró crear diamantes en el laboratorio, realizando así su mayor anhelo.