El jade y las colisiones de la placa tectónica

Un nuevo análisis del jade encontrado junto a la falla Motagua que divide Guatemala ha resaltado el hecho de que esta región posee una historia geológica más compleja de lo que se pensó anteriormente.  Debido a que el jade y otras rocas metamórficas que se encuentran a ambos lados de la falla y debido a que el jade del norte es 60 millones de años más joven, un equipo de geólogos se  embarcó en una nueva investigación que indica que las placas del Caribe y de Norte America han hecho más que deslizarse una al lado de otra; ellas han chocado en dos ocasiones.

“Ahora entendemos lo que ha pasado geológicamente con Guatemala”, dijo el coautor Hannes Brueckner; profesor de Geología del Colegio de Queens, de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. “Nuestra investigación esta proporcionando la información de las placas tectónicas de un área del mundo que requería la clasificación”.

Cómo se forma el jade

Jade es el termino cultural para dos rocas metamórficas conocidas como jadeita (como se discute en la presente investigación) y nefrita, ambas son extremadamente fuertes y han sido utilizadas como herramientas y talismanes a través del mundo. La jadeita (o jadeita jade) es como un de tejido de cicatrización de alguna colisión entre las placas terrestres. Conforme la corteza oceánica es empujada o subducida hacia otro bloque, la presión aumenta con solo un ligero incremento de la temperatura, apretando y secando las rocas sin derretirlas. El jade se precipita de los fluidos que flotan por el canal de subducción hacia el manto frío suprayacente que se convierte en serpentinita. El ensamblaje de la serpentinita, que incluye al jade y tiene relativa baja densidad, puede ser elevado gracias a las colisiones subsecuentes y extruido a lo largo de la banda límite de colisión, como las encontradas en los Alpes, California, Rusia y otras partes del mundo.

Estableciendo y reajustando fechas

La falla de Motagua es una de las tres fallas subparalelas con movimiento de rumbo lateral izquierdo horizontal en Guatemala y forma el límite entre las placas tectónicas del Caribe y Norte America. Anteriormente el equipo de autores encontró evidencia de dos colisiones diferentes por medio del fechado de la mica de rocas colisionales (entre ellas el jade); las rocas del lado norteamericano de la falla datan alrededor de hace 70 millones de años y del lado sur (de la placa del Caribe) de entre 120 y 130 millones de años. Pero las fechas de la mica pueden ser reajustadas por el calor subsecuente. Ahora los autores han  estudiado la ecoglita, una roca metamórfica que es formada por el piso basaltico del océano en el canal de subducción. La edad de la ecoglita es raramente reajustada y los autores han encontrado que la ecoglita de ambos lados de Motagua es de hace 130 millones de años.

Las fechas desiguales de las rocas  a lo largo de Motagua se pueden explicar por medio del siguiente escenario: una colisión hace 130 millones de años creo un cinturón de serpentinita que fue posteriormente rebanado en segmentos. Después, cuando el movimiento de la placa cambió de dirección hace unos 100 años, una segunda colisión entre una de estas rebanadas y la placa norteamericana reajusto el reloj de la jadeita encontrada en el lado norte de la falla hace unos 70 millones de años. Finalmente, el movimiento de la placa durante estos 70 millones de años yuxtapuso la serpentinita del sur con la serpentinita del norte, lo cual explica el por que los remanentes de las colisiones se encuentran a ambos lados de Motagua.

El remetamorfismo revela una serie de movimientos

“Todas las serpentinitas a lo largo de la falla se formaron al mismo tiempo, pero el montaje del lado norte sufrió una re-metamorfosis hace 70 millones de años. Se han registrado dos colisiones en las rocas que observamos hoy día, un evento en el lado sur y dos en el lado norte”, explica el autor George Harlow, Curador de la División de Ciencias Planetarias y de la Tierra del Museo Americano de Historia Natural. “El movimiento entre las placas no es único, en realidad son una serie de movimientos”.

Esta investigación se publicó en las cartas de Ciencias Planetarias y  de la Tierra. Esta investigación incluye además de los autores Brueckner y Harlow,   a Hans Lallemant de la Universidad Ryce de Houston, Texas; Virginia Sisson de la Universidad   de Houston en Texas; Sidney Hemming del Observatorio Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia, Nueva York; Uwe Martens de la Universidad de Stanford, California; Tatsuki Tsujimori de la Universidad de okayama en Japón y Sorena Sorensen  del Museo de Historia Natural de Washington. La Fundación Nacional de Ciencia creo la investigación.